viernes, 13 de febrero de 2009

Ensayo "¿Constructivismo?... No lo creo"



POR Y.W.

Luego del recorrido por las escuelas primarias durante la Residencia, me hice la siguiente pregunta:

¿Los docentes estarán al tanto de lo ignorantes que pueden volver a sus alumnos si continúan con la misma postura a la hora de enseñar Lengua?...

Reflexionando sobre esta cuestión llegué a la conclusión de que los maestros no tienen ni la más mínima idea del daño que les están proporcionando a los niños en el presente, y ni hablar de lo que esto provocará en un futuro. Bastaría con que ellos girasen la vista y mirasen hacia atrás, recordando lo que fue pasar por la escuela primaria leyendo “lecturas” sin el más pálido sentido, decorando renglones y más renglones con la misma letra o con la misma palabra, con la supuesta intención de “corregir” errores ortográficos, escribiendo oraciones sueltas sin propósito alguno, y con el famoso “machaque, machaque” por parte de sus maestros para que los “temas” queden incorporados, obviamente de una manera mecánica y repetitiva, al estilo loritos.

Y luego de realizar dicha mirada a través del tiempo, que fueran capaces de responder cuánto les costó remendar ese error, el que sus docentes cometieron con ellos.

Yo, por mi parte, podría afirmar que aprendí bajo la perspectiva tradicional de enseñanza, pero eso sí, al comenzar el magisterio me costó sudor y lágrimas poder empezar a establecer relaciones entre los distintos contenidos de la Lengua y comprender que el enfoque activo-reflexivo es un mejor camino pues propone lograr aprendizajes significativos, aquellos que verdaderamente permiten desarrollar competencias comunicacionales.

Cuando inicié las prácticas y seguidamente la Residencia pude ver que todo aquello que habíamos aprendido durante los tres años de carrera sólo era un “lindo sueño”, ya que en las escuelas nada de esto apareció en ningún momento, y me atrevo a decir que nada está más lejos de la realidad escolar que esta “nueva” forma de enseñanza, es decir, el enfoque activo-reflexivo, lo que no es ninguna novedad.

Se continúa alfabetizando desde la perspectiva transcriptivista de la Lengua Escrita, donde a cada fonema le corresponde un grafema; y en lugar de aprovechar los miles y miles de recursos que hoy existen para enseñar, el trabajo sólo se limita a un triste manual, al que el docente se aferra como si fuera la única herramienta capaz de auxiliarlo a la hora de entrar al aula, lo que es totalmente lamentable.

Ahora bien, dejando un poco de lado al docente y centrándome más en el niño, siento la gran necesidad de preguntarme lo siguiente: ¿Y el alumno activo?...

Pero por más que pienso y analizo una y otra vez mi experiencia en las escuelas, debo decir que desgraciadamente no lo pude hallar por esas aulas.

El primer día que debía enseñar Lengua (durante la Residencia) estaba convencida de que los niños tomarían otra postura frente a lo que les proponía para trabajar, pero no fue así, ¡qué desilusión! Al principio no tenía muy en claro porqué había sucedido eso y pensaba: ¿Será que no me expresé bien a la hora de comunicarles la consigna? ¿Se habrán aburrido? Pero luego, una vez en mi casa reflexionando sobre la situación comprendí que los alumnos no estaban acostumbrados a ser los protagonistas de las clases, sino todo lo contrario, más bien se asemejan a una caja en la cual los docentes se encargan de depositar libros repletos de temas sueltos donde no existe la posibilidad de que los chicos puedan llevar a cabo su propio proceso de aprendizaje. Inmediatamente se me vino a la cabeza la desagradable imagen del maestro al frente y los estudiantes sentados uno detrás del otro, inmóviles y callados aguardando que el docente les diga: “Hagan esto…” y convirtiéndose de esa manera en alumnos maestrodependientes, lo que me causó una inmensa amargura.

Recuerdo claramente que un día de observaciones la docente le había prometido al grupo que finalizada la hora de clases de Lengua les repartiría un libro de cuentos a cada uno para llevar a sus casas, los chicos esperaban ansiosos, pero llegado el momento sólo les dio uno a aquellos que habían terminado las actividades, o sea a tres de ellos, el resto quedó mirando cómo esos niños hojeaban alegremente los materiales, muy desilusionados al igual que yo ya que por un instante creí que por fin los alumnos realizarían algo que les interesaba y que los entusiasmaba mucho, y al final no fue así.


No me parece correcto usar la lectura como premio o castigo, debido a que considero que la escuela debería ser la principal promotora de esta, provocando situaciones de comunicación para que el alumno construya sentido y a la vez descubra el verdadero placer de leer. De todas formas no sé por qué no me sorprendió en absoluto la actitud repentina de la maestra, o tal vez sí lo sé, a muchos docentes no les interesa si los niños logran apropiarse realmente de saberes, habilidades, competencias, no se molestan por preparar una buena clase que incluya el desafío intelectual tan necesario al momento de aprender, sino todo lo contrario, lamentablemente las clases de Lengua que se dan en la escuela no demuestran para nada ser desafiantes o interesantes, mucho menos intelectualmente movilizadotas, durante la realización de las actividades no aparecen las etapas de reflexión, sistematización, consolidación y ni mencionar la profundización. Es triste saber que los maestros sólo se preocupan por desarrollar sus clases como todos los días (tan monótonas por cierto), llegar a fin de mes y obtener su sueldo, dejando de lado lo que los alumnos necesitan.

Todo esto me lleva a la conclusión de que si los docentes se animaran a escuchar a los alumnos un poco más y a darles el espacio que realmente se merecen, aprenderían tanto de ellos, pero ahora (como siempre) en la escuela el lema sigue siendo el mismo:

“El docente es el único que sabe”

Bibliografía

Jolibert, Josette. Formar niños lectores de textos. Ed. Dolmen. Santiago de Chile. 1994.

Monzón, Gabriela A. “Aportes para la definición de un marco teórico de un proyecto alfabetizador”.

Lerner, Delia. “¿Es posible leer en la escuela?”. Lectura y vida año XVII, número I, marzo de 1996.

Ensayo "Todo depende de nosotros"

POR A. V.

Actualmente se habla de un modelo constructivista como la forma adecuada para promover aprendizajes, en el cual el sujeto es el que construye saberes a partir de la ayuda del docente, considerándose a este último como guía, encargado de poner a su disposición las herramientas que él necesita para lograrlo. Pero ¿es este enfoque el que está atravesando las instituciones escolares?

Luego de haber realizado las observaciones, las primeras prácticas y por último la residencia en diferentes escuelas de la zona y en distintos grados, me atrevo a decir que nada de lo anteriormente nombrado aparece, específicamente en el área de Lengua.

En lo que respecta a la lectura por ejemplo, recuerdo una clase en la que la maestra les pidió a los alumnos que sacasen un libro y se sentasen en ronda en el piso. ¡Qué bueno! Pensé. Al fin iban a poder disfrutar realmente de la lectura y no leer sólo para mostrar que “saben” (en voz alta, sin omitir letras, palabras y sin “inventar”, pues eso los calificaría como que “no saben leer”).


Pero nada de esto sucedió. Ella les dijo que abrieran en una página determinada y que leería el que indicara. Lectura entrecortada, risas, burlas, charlas, aburrimiento, es todo lo que aconteció.

Tal vez los docentes no sepan o no quieran saber que esos chicos aún sin “saber leer” pueden interpretar textos. Verdaderos y auténticos, poniendo en funcionamiento las estrategias lectoras de las que habla Goodman, así como también deberían tener en cuenta que a partir de la información visual (muy variada) y la no visual (saberes de diverso tipo, emociones, sentimientos, etc.) ellos pueden elaborar ideas sobre lo que dice un escrito.

Generalmente en las aulas se observa que el cuestionario es la única forma que se propone para demostrar que se ha comprendido lo leído, contestando las preguntas de forma rápida y automática, sin que se produzca un desafío cognitivo, sólo realizando la transcripción de sucesivas palabras.

En estos casos deberían ser los educadores quienes posibiliten la construcción de sentido, realizando intercambios de forma oral, dando lugar a la hipotetización de lo leído, a la confrontación de respuestas, ideas, opiniones en donde todos puedan ser partícipes del proceso de construcción de significado.

En muchas ocasiones se menosprecia a los niños y no se les ofrece diversidad discursiva, sólo se les “da” o se les pide que “compren”, manuales de lectura, con cuentos y poesías cortas (si es que se los puede llamar así), o se les entrega una fotocopia con sumatoria de oraciones que constituyen un supuesto texto, en la mayoría de los casos “elaborada” por la docente, persiguiendo como único fin pedagógico que el alumno recorra con la mirada, el docente espera que entienda como algo automático al conectar sonido grafía, no que “conecte” solamente, pero nosotros sabemos que esos materiales pobres no posibilitan la construcción de sentido, pues se pretende que realice de manera correcta la conexión sonido-grafía y así supuestamente demuestre que sabe “leer”. Obviamente que ese material que se les ofrece es totalmente descontextualizado pues no tiene receptor, emisor, ni se enmarca en una situación comunicativa real por lo tanto no se vincula con la lengua de la vida diaria. Esta debería estar presente en el aula, dado que en la cotidianeidad leemos motivados por una razón o intención, leemos por algo y para algo.


En cuanto a la escritura esta se considera como un acto “espontáneo”. Esto lo comprobé en una clase en la que se les pidió a los alumnos que inventaran un cuento y luego lo entregasen para corregirlo. Ellos comenzaron a preguntar: ¿y cómo empiezo?, ¿qué título pongo?, ¿cómo sigo? y… era de esperarse.

¿Cómo se pretende que estos puedan producir un texto, si no se le ha planteado antes un objetivo, un fin, si no existen emisores y destinatarios reales, si no se sabe para qué y para quién escribir? Sino que se escribe porque sí no más, por única vez, para probar; sin la posibilidad de borradores y confrontaciones con otros textos, mucho antes de la versión final.

Sería muy interesante que las instituciones escolares permitan que otra perspectiva atraviese sus prácticas y que no sigan utilizando y creyendo que el modo tradicional habitual es lo mejor y la única forma de enseñar. Deberían saber que alfabetizar desde otra perspectiva permitiría que sus estudiantes puedan desempeñarse y desenvolverse en cualquier situación comunicativa interpretando y produciendo textos adecuadamente tanto en el aula como fuera de ella.

Quizás la expresión “todo depende de nosotros” supone una carga muy pesada. Pero es la realidad. Nosotros somos los responsables del cambio, pues desde diferentes áreas se nos ha ido formando y brindando las herramientas necesarias para poder de a poco pensar en alfabetizar desde otra mirada.

Y aunque muchos digan que “no sirve”, que es un “disparate” que “es pura teoría” y que critiquen, nosotros hemos observado clases enfocadas totalmente de un modo distinto, pues se ha tenido en cuenta al momento de planificarlas que todos los seres humanos en la vida diaria leemos y escribimos por diferentes motivos pero siempre con un objetivo; y llegamos a la conclusión que se puede cambiar, que si no nos dejamos “dominar” por el sistema podríamos hacer que las clases se modifiquen, que los alumnos lean y escriban para informarse, para comunicarse, para expresarse, para estimular la imaginación en vez de realizarlo solamente por obligación. Animémonos.

Bibliografía

Jolibert, Josette. Formar niños lectores de textos. Ed. Dolmen. Santiago de Chile. 1994

Monzón, Gabriela A. “Aportes para la definición de un marco teórico de un proyecto alfabetizador”.

Monzón, Gabriela A. “10 malentendidos de la enseñanza de la Lengua”

Reseña de "Animales fantásticos & dónde encontrarlos", de Newt Scamander


¡¿Qué es esa cosa?!

Por Mario E.

Ficha técnica:

Título: Animales fantásticos & dónde encontrarlos

Autor: J. K. Rowling con el seudónimo ficcional de Newt Scamander

Género: Narraciones y descripciones ficcionales

Editorial: Salamandra/ Whizz Hard Books

Cantidad de páginas: 59


Es lo que dirías si te encontraras con una de las maravillosas criaturas descriptas en este muy interesante libro. Animales mágicos & dónde encontrarlos es una guía de las extraordinarias criaturas que habitan el mundo de los magos al que pertenece Harry Potter, de hecho es una copia del libro del joven hechicero y en el encontrarás todas las anotaciones que ha escrito durante sus clases en Hogward. Un interesante agregado que provoca el disfrute de quien lee el libro, que es verdaderamente genial.

domingo, 1 de febrero de 2009

Reseña de "Harry Potter y la piedra filosofal" de Joanne Kathleen Rowling


¡¡¡ Que no te quite el sueño!!!

Daniela P.

Ficha técnica:

Título: Harry Potter y la piedra filosofal

Título original: Harry Potter and the philosopher stone

Autor: J. K Rowling

Género: Novela juvenil actual

Colección: Serie Harry Potter

Editorial: Salamandra

Cantidad de páginas: 254

Harry es un niño huérfano, ya que sus padres han sido asesinados por el mago más tenebroso, "el que no debe ser nombrado", no se sabe cómo ha podido sobrevivir, lo único que le ha quedado de aquel día es una cicatriz en la frente en forma de rayo. Desde entonces vive con sus tíos y su primo, quienes lo maltratan y le ocultan su historia familiar.

Pero su vida cambia para siempre, cuando millones de cartas le llegan tratando de decirle que entrará al Colegio de Magia Hogwarts. Nadie puede impedir que reciba su mensaje, que conozca su verdad e ingrese a la escuela, en la cual pasará los mejores momentos de su vida.

Una atrapante aventura, donde Harry y sus amigos -Ron y Hermione- intentan salvar la piedra filosofal, evitando que "quien tu sabes" se haga inmortal. Este es un libro de mucha magia y diversión.

Pero... a tener cuidado se te puede meter en los sueños, ¡¡y ya nunca podrás dejar de leerlo!!

¡¡Casi Docentes recibió el premio Symbelmine!!

Recibir el premio por un blog es genial recibirlo por tres es IN-CRE-Í-BLE, tal y como sostuve en ¡Piezas de a ocho! Pero además, que sea este monstruito nuestro de la cátedra Lengua del Profesorado, es más emocionante.

La personita genial y generosa que se acordó de nosotros fue nuestra amiga recientemente bloggera/casi docente (de Primaria, pues de música ya lo es…) Cris del blog Signos Musicales.

Por supuesto que ya le agradecí en su respectivo sitio, pero es bueno repetirlo: ¡¡muchísimas gracias!!, porque esto de bloggear sobre la docencia, la enseñanza de la lengua, la escritura, la lectura, los libros, la literatura, es una pasión y ella comprende el placer que es para mí compartir algo de lo que hacemos juntos en el camino de la formación...

Pero sumado al gusto por el reconocimiento, hay un elemento extra: que este premio lo haya creado un tolkieniano -Maeglin del blog Patio de los Senescales-; que haya tomado un elemento de la ficción de Tolkien para esto: el nombre de las bellas y humildes florecitas que crecen en Rohan, sobre las tumbas de los reyes de los rohirrim,… es sumamente significativo para mí pues J. R. R. Tolkien es mi autor más amado de fantasía épica.

En fin..., bien difícil se me pone esto de elegir siete blogs cuando hay tantos que hacen una labor maravillosa...

Pero antes que nada cumplo con las prescripciones:

El premio SYMBELMINE es otorgado en agradecimientos a los blogs con los cuales sentimos que hemos establecido un lazo, reconociendo su trabajo y como un motivo más para estrechar vínculos existentes, para que así, no nos olvidemos de los que hacen que cada día queramos seguir haciendo lo que hacemos.

Elijo entregar los premios a cinco blogs que distinguí también desde ¡Piezas de a ocho! (uf, me puse mezquina y exquisita), pues creo que lo merecen por partida doble. Estos son administrados por gente que me ha brindado su apoyo, su amistad, los que trabajan a conciencia y sin descanso manteniendo estos espacios de escritura pensante, pero además son blogs que me gustaría que todos ustedes -“casi docentes”- conozcan, porque valen la pena:

A Boris y su blog La mirada pedagógica: al que sigo desde el primer minuto en que ingresé en el “mundoblog”, pues cada palabra -sabia, aguda, contundente, sencilla- que vierte allí es un motivo para pensar, para crecer; pues siempre me ha brindado su generoso apoyo...

A Alejandra y su blog ¡Cuidado! Gurises escribiendo…: quien es mi pichona en muchos sentidos, no sólo como exalumna sino que iniciara el camino bloggero de mi mano, y quién la ve ahora cumpliendo a la perfección el designio de superar a su maestra, por las ganas, el empeño, la creatividad, la vocación docente…

A Miguel y su blog Reflexiones sobre educación: quien nos bombardea todo el tiempo con nuevos post suyos y de sus innumerables colaboradores, por su labor incansable, permanente porque las cosas en educación cambien, den el salto… por fin.

A Antonio y su blog Re(paso) de Lengua: quien ejerce una labor interesantísima con humor y reflexión sagaz, dándonos siempre qué pensar sobre la lengua, los libros, la lectura, la educación. Con quien también nos visitamos desde mis inicios.

A Ivonne, Susana y Laura, y su blog sobre literatura infantil y juvenil Palabras de arena: pues hacen un blog excelente, serio, abundante, con mucho empeño y ganas.


A TODOS USTEDES, GRACIAS POR HACER LO QUE HACEN EN SUS BLOGS... PUES ME DAN GANAS DE SEGUIR...

Ya otorgados los premios les explico los requisitos que deben cumplir:

- Escribir un post mostrando el premio recibido, citar el nombre de quien te lo dio y cuál es su blog o web, enlazarlo allí mismo.

-Elegir 7 blogs o sitios de internet que por su calidad, su afinidad o por cualquier otra razón hayan conseguido establecer un vínculo que desees reforzar y premiar; luego: enlazarlos en el post escrito y notificar a los elegidos con un comentario.

-Opcional: Exhibir el premio de modo permanente en tu blog.

Ensayo "¿Cuál es la aparente preocupación de la escuela?"



POR RL

Promover la lectura y la escritura parece ser una de las preocupaciones que pululan por las aulas argentinas o al menos se escucha a los docentes afligidos por los rincones decir: “los chicos no leen nada”, “¿cómo hacer para que lean?”, “los chicos salen de la escuela sin saber leer, ni escribir”.

Esta es una realidad que por supuesto no se puede negar, ahora bien, yo me pregunto ¿De quién es la responsabilidad? Será quizás que en este sentido también se va a buscar culpables externos: la familia, la situación económica, y bla, bla, bla… todas cuestiones que sabemos que influyen pero… ¿Quiénes son los verdaderos responsables? ¿No son acaso los docentes que han asumido la responsabilidad social de “alfabetizar” con todo lo que ello implica y malgastan energías quejándose de cosas cuya solución no está a su alcance en vez de concentrarlas en lo que realmente tienen incidencia, que es todo lo que en el aula ocurre? Parece que los docentes son incapaces de reconocer que sus propuestas pedagógicas tienen que ver con el fracaso de los alumnos y tienden a descargar en ellos o en el entorno la “culpa” del mismo.

Permítanme contarles una situación vivida durante las observaciones de mi residencia y después me contestan si es cierto o no que sobran en el aula oportunidades para favorecer la lectura y la escritura y sin embargo las desfavorecen:

Luego de corregir las actividades los alumnos guardan sus útiles y sacan del armario sus alfombras o almohadones para la hora de lectura. Me puse muy contenta al ver que formaban una ronda y se disponía un clima agradable y pensé: _ “Ahora sí, ¡A disfrutar de la lectura!, debo reconocer que me sorprendió tal situación ya que hasta entonces no había visto en las aulas nada de lo que nos enseñó nuestra profesora sobre la didáctica de la lengua de la que les voy a hablar más adelante. Pero… chau disfrute, no resultó así, era sólo una actividad planificada para tomar lectura en “voz alta”. La docente les asignaba una lectura o cuento para que lo practiquen en su casa, leían un pedacito cada uno y los demás debían estar atentos porque podía tocarles el turno en cualquier momento.

Los chicos se quejaban de no escuchar a los compañeros y de no poder seguir con la vista la lectura.

¿Podrían acaso así realizar alguna construcción de sentido? ¿Podrían de esta manera sentir placer al leer? ¿No son acaso estos mecanismos de control los que divorcian a los chicos de la lectura? ¿Como podrán convertirse en escritores eficientes, apasionados, críticos, voluntarios, etc. si antes no fueron lectores con iguales características?

¿No será tiempo, entonces, de que la educación deje de lado esa “preocupación aparente” por “construir” lectores y escritores para comenzar a ocuparse de favorecer espacios para la lectura y la escritura con fines comunicativos reales, al igual que en la vida cotidiana? Ya es tiempo de que la escuela se dé cuenta de que aunque uno de sus fines es “preparar para la vida”, muchas de sus prácticas son difícilmente sostenibles afuera de ese ámbito y obligan al alumno a manejarse en un doble código de conducta: “lo que sirve para la escuela y lo que es útil para la vida fuera de ella”.

La actualidad exige un cambio de paradigma, un cambio de enfoque por eso en vez de pensar sólo en “construir lectores y escritores”, repito, es necesario tener en cuenta cómo la lectura y la escritura ayudan a la persona a construirse, a descubrirse, a hacerse un poco más autora de su vida y sujeto de su destino.

Disculpen si me he excedido, si me he ido por las ramas, pero considero inexorable plantear los fundamentos del contexto social e histórico que demandan el cambio por que como dice Frank Smit “la educación apostó al caballo equivocado” y es hora de cambiar la apuesta.

Pero este cambio como plantea nuestra profesora la Licenciada Gabriela Monzón “…exige determinado rol docente: el de experto. No sólo experto lector y escritor, sino especialista capaz de hacerse cargo de la transposición didáctica y la coordinación adecuada y eficiente de situaciones de enseñanza y aprendizaje”. De lo contrario se seguirán viendo en las aulas situaciones como las que describí, que tal vez intentan acercarse al enfoque activo- reflexivo y a una concepción no transcriptivista de la lengua escrita sólo ambientando la lectura con almohadones y rondas, porque parece ser que los docentes están convencidos de estar alfabetizando desde esta perspectiva, pues al intentar convencer o argumentar sobre algunas cuestiones, contestan “eso es lo que hacemos”, pero la lectura en “voz alta” es una práctica pedagógica del modelo transcriptivista que considera la lengua escrita como transcripción de la lengua oral, por lo que leer es igual a decodificar, identificar grafemas y producir sonidos.

La lectura en voz alta no es la única práctica que se ve en las aulas por estos días, sino que abundan actividades mecánicas y memorísticas como armar oraciones sin sentido que nada dicen de la realidad de los niños, marcar o extraer adjetivos, sustantivos y verbos en un “texto”, llamémosle así aunque sabemos que la mayoría de las veces sino todas, no cuenta con los siete niveles de representación de sentido de los que habla Jolibert y podríamos seguir un largo rato enumerando este tipo de prácticas pedagógicas.

Brilla por su ausencia en todas ellas la etapa de reflexión necesaria para relevar los saberes previos de los alumnos, sus hipotetizaciones porque cómo ya quedó comprobado por los estudios realizados por Ana Teberosky y Emilia Ferreiro acerca de la psicogénesis desde mucho antes del ingreso escolar el niño comienza a cuestionarse el valor y las características del código con el que está en permanente contacto en la vida cotidiana. Sin reflexión es imposible arribar a una sistematización y mucho menos consolidar y profundizar saberes. Todas las etapas son necesarias de ser desarrolladas en una situación de enseñanza, sin ellas no hay construcción de aprendizaje y si no hay aprendizaje podría decirse que no es válida la enseñanza. Esta queda relegada a la imposición de conceptos que son el punto de partida y nunca de llegada, y a la repetición de actividades para fijar los mismos. En cambio desde el enfoque activo- reflexivo la enseñanza se focaliza en los procedimientos que suponen el aprendizaje de determinados conceptos, estos se convierten de esta manera en el punto de llegada.

Podría decirse que estas prácticas no tienen en cuenta que la alfabetización no inicia con el ingreso a la escuela, ni termina con la escolarización sino que es un proceso fundamentalmente social que dura toda la vida.

Una concepción superadora presupone otra forma de concebir la enseñanza, el aprendizaje, el sujeto y el objeto de conocimiento. La lengua escrita como objeto de conocimiento es considerado un código independiente; la lectura como un proceso en el que el sujeto interactúa activamente con un “texto” no lo consume pasivamente, se lo apropia, lo interpreta, modifica su sentido, es decir construye su propio significado; la escritura como proceso psicolingüístico de construcción de sentido en el que se pone a funcionar sus propósitos y los distintos saberes en el proceso de representación.


Ahora bien no sé si ustedes entienden igual que yo que aunque se aparenta una gran preocupación por lograr la “alfabetización” nada parece estar haciéndose o al menos lo que se hace no está dando buenos resultados es por ello que debemos proponernos firmemente comenzar a ocuparnos y asumir el rol de alfabetizadores, que evidentemente de fácil no tiene nada, pero contamos con las herramientas y el apoyo de nuestra profesora que deberá sin duda seguir acompañándonos.

BIBLIOGRAFÍA:

MONZÓN, GABRIELA. Artículos Varios en Dossier de materiales bibliográficos de Lengua III. María Grande, 2007.

“Cómo comprendemos” (a partir de SMITH, Frank, Comprensión en la lectura) en QUINTEROS, Nucha y otros. A la hora de escribir…textos. Buenos Aires, Siglo XXI, 1994.

GODMAN, Kenneth. “El proceso de lectura: consideraciones a través de las lenguas y el desarrollo”, en FERREIRO, Emilia y GÓMEZ PALACIOS, Margarita (comp.) Nuevas perspectivas sobre los procesos de lectura y escritura. Buenos Aires, Siglo XXI, 1994.

FERREIRO, Emilia “Desarrollo de la alfabetización: psicogénesis”, en GOODMAN, Yetta (comp.) “Los niños construyen su lecto-escritura”. Buenos Aires, Ed. Aique, 1992.

LERNER, Delia. “Es posible leer en la escuela”, en lectura y vida, año 17, Nº 1(marzo de 1996)

Ensayo "Tratando de proponer un nuevo cambio"


POR MFC

Una de las mayores incertidumbres que se me hizo presente en esta etapa de la carrera, o mejor dicho, durante los tres años de la misma, es la forma en que podría “dar” una clase de Lengua desde un enfoque superador.


Recuerdo a la promoción 2006, cuando las chicas me contaban que el espacio curricular Lengua, había sido el más “difícil” de planificar; o el año pasado cuando los veía enloquecer… y entonces pensaba ¿Cómo voy a hacer yo para aprobar el próximo año los proyectos? En realidad solo bastó cursar Lengua III un año antes que la Residencia.


No me resultó muy complicado distinguir lo que plantean los dos Enfoques de la Didáctica de la Lengua abordados en el Profesorado, sólo hizo falta recordar mis años de escolaridad para poder darme cuenta de qué es lo que quiere lograr el enfoque tradicional. Este obedece a un estudio descontextualizado de la lengua y memorístico, por supuesto. Por un lado se instaura la escritura como un proceso aislado, en el cual, los vocablos forman sílabas, las sílabas palabras, las palabras oraciones y estas párrafos. Imposible olvidar aquellas “célebres” frases, con las que las docentes pretendían, o lo que es peor aún, pretenden, enseñar el grafema M: “Mi mamá me mima. Mi mamá me ama. Ema amasa la masa.” Pero por qué irme tan lejos, si también lo pude comprobar durante mis observaciones.

Kenneth S. Goodman dice: “Utilizamos la lengua oral sobre todo para la comunicación oral inmediata cara a cara, y la lengua escrita para comunicarnos a través del tiempo y del espacio.

Cada forma tiene un proceso productivo y uno receptivo. Hablar y escribir son productivos y expresivos. Leer y escuchar son receptivos. Pero ambos procesos son procesos en cuales se intercambia activamente significado. Al utilizar el lenguaje productivamente o receptivamente, tienen lugar trans-acciones entre pensamiento y lenguaje. Por así decirlo, hablar, escribir, escuchar y leer son procesos psicolingüísticos.

Los procesos lingüísticos son tanto personales como sociales. Son personales porque son utilizados para satisfacer necesidades personales. Son sociales porque son utilizados para comunicar entre personas”.

No permitamos, nosotros como futuros docentes, o a esta altura valdría la pena decir, como docentes, que el niño escriba simplemente para conformarnos, para obtener una calificación o porque se lo exigimos, sino que lo haga con un propósito; siempre hay algo para decir o escribir, y que tiene un verdadero objetivo: escribirle una carta a un familiar que está fuera de la ciudad y desea contarle algo, una esquelita para mamá para pegar en la heladera, una nota a la chica que más le gusta, cuando escriben sus nombres para colocarlos en los útiles, cuando lo hacen para jugar o cuando juegan con las palabras.

No dejemos que la escritura se convierta en una carga, que en algunas oportunidades se torna insostenible. Nuestros alumnos pueden escribir, sí. Y lo hacen muy bien. Si hay algo de lo que estoy convencida, es de ello.

Muchas veces, durante las prácticas, observando las carpetas, descubrí producciones que los chicos habían escrito para la semana de la familia, el día del maestro y de la primavera; las cuales, en su gran mayoría, la docente aún no había “alcanzado” a ver. Sobre ellas no se había producido ninguna instancia de reflexión para mejorarlas, los alumnos no lograron adueñarse del proceso de revisión, y no lo hicieron porque no tuvieron el apoyo incondicional que un docente debe brindar en estas instancias. No como el dueño del saber, sino como guía de un proceso activo de producción. Estas probablemente quedaron en la nada. Subyace fuertemente, en este caso, una perspectiva tradicional de la enseñanza de la Lengua, donde se les exige a los alumnos que realicen composiciones que no tienen formato alguno y en las que deben escribir lo que el docente quiere; es decir, como sostenía anteriormente, para conformarlo y no porque lo desean o porque aquella escritura tiene un fin específico. De esta forma la docente comprueba que sus alumnos saben escribir, pero para esto se hace una sola corrección y lectura de la misma. Si en ella hay algún error ortográfico, la palabra debe escribirse en la hoja o en un cuaderno que los alumnos tienen para estas ocasiones, repitiéndola en varios renglones. En algunas oportunidades, se explican las reglas de ortografía de forma paralela al texto, lo que no permite a los alumnos establecer relaciones, debido a que lo comprenden como dos cosas diferentes.

¿Por qué suponer que a leer se aprende leyendo en voz alta?

No cabe ninguna duda de que a leer se aprende leyendo, y aquí lamento desilusionar a más de una persona, pero NO en voz alta. Tampoco es necesario recurrir a textos con escaso sentido, que en realidad no son textos, son tan sólo “lecturas” con la intención de comprobar que el alumno ha logrado la oralización (contenido procedimental tan utilizado en la escuela, y muy mal interpretado). En la mayoría de los casos estos textos son solamente fragmentos de cuentos sin sentido, que están totalmente fuera de contexto y jamás permitirán a los niños establecer relaciones con sus conocimientos previos, pues dificultan su lectura, impidiendo la apropiación del contenido.

La lectura se vuelve realmente significativa e irremplazable cuando interactuamos con textos literarios, o de cualquier otro género, interesantes, bien escritos, sean estos cortos o largos. Según la concepción transcriptivista de la Lengua escrita, leer es igual a decodificar, identificar grafemas para producir sonidos, y posteriormente acceder al significado que estaría inamovible en las palabras. Este planteo ha sido utilizado durante años en las escuelas, y en algunos casos aún se utiliza. Por otro lado la concepción no transcriptivista de la lengua escrita se vincula a ideas muy distintas. Se ha llegado a demostrar que leer es un proceso mucho más complejo que la decodificación de grafías en sonidos, en el que se llega activamente al significado y en este proceso interviene tanto las motivaciones del lector como las intenciones. Goodman ha podido diferenciar las estrategias lectoras que el niño pone en funcionamiento cada vez que lee (anticipación, muestreo, inferencia, evaluación, corrección y corroboración), estas no se dan en forma separada o consecutiva, sino de manera simultánea con el fin de construir sentido, el cual se va fundando y evaluando a lo largo de todo el proceso.


No los menospreciemos, ellos son capaces de leer cualquier tipo de texto e interpretarlos perfectamente, pero sólo lo lograrán con nuestra ayuda, y a través de la puesta en funcionamiento de estrategias, aquellas de las que habla Goodman, que deberíamos ayudarles a construir, y que les permitirán fundar sentido al leer.

El autor que mencionaba anteriormente dice: “La relativa capacidad de un lector en particular es obviamente importante para el uso exitoso del proceso. Pero también lo es el propósito del lector, la cultura social, el conocimiento previo, el control lingüístico, las actitudes y los esquemas conceptuales. Toda lectura es interpretación y lo que el lector es capaz de comprender y de aprender a través de la lectura depende fuertemente de lo que el lector conoce y cree de la lectura”.

No se lee y escribe simplemente por para aprender a hacerlo, se lee y escribe con propósitos reales. Mediante la lectura los niños deben construir sentido. Si esto no se logra, no ha sido una verdadera lectura. Los chicos cotidianamente están en contacto directo con enunciados o mensajes, que están constituidos por palabras y letras, y otros múltiples aspectos paratextuales. Estos mensajes pretenden comunicar algo, siempre; y ellos son capaces de comprenderlos. ¿Por qué no aprovechar este tipo de situaciones, para convertirlas en experiencias cargadas de significatividad ya que suceden a diario en sus vidas?

Los niños pueden comprender qué dice una determinada palabra o frase, porque empieza con… o termina con… y para esto los docentes necesitamos entender que leer no es decodificar letras en sonidos, como se explicita anteriormente, sino hacer intervenir multiplicidad de informaciones visuales e innumerables informaciones no visuales. La primera es lo que Smith denomina como “…esa información que el cerebro recibe de lo impreso” “aquello que desaparece cuando las luces se apagan”. Todo lo que pueden ver en el texto para completar el proceso, y que no son sólo letras. En la segunda se ponen en juego los sentimientos, dudas, conocimientos. Aquello que traen consigo a la hora de la lectura.

Durante estos cuatro años (debo aclarar en esta oportunidad, que a mí la carrera me llevó un año más de lo previsto), Gabi intentó con todas sus fuerzas desarraigarnos de aquellas viejas prácticas pedagógicas de la que fuimos partícipes durante nuestra infancia y que seguramente se han puesto de manifiesto, tal vez en contra de nuestra voluntad, en la residencia. Estos supuestos son los que subyacieron a lo largo de toda nuestra escolaridad y marcaron una etapa concreta de nuestra vida, pero no es difícil, ni mucho menos imposible, como afirman algunos colegas, despojarnos de ellos e intentar mejorar nuestras experiencias educativas, ya que esos niños son el fruto y el futuro de esta sociedad tan cambiante de la que somos parte. Está claro que la escuela estos últimos años, ha perdido su función más importante: la de educar y enseñar. Se ha convertido principalmente en una escuela asistencialista olvidando, en algunos casos, su rol fundamental. Pero esto no es requisito para continuar trabajando como lo vienen haciendo hace años, bajo una concepción tradicional de la enseñanza, demostrando poco interés en pensar en otra posibilidad que no sea la conductista, para enseñar en las escuelas, ya que otra forma de enseñanza les demandaría mucho más tiempo y esfuerzo. Pensar de otra manera implica mucho más esfuerzo y un poco de atrevimiento también, sí, pero durante tres años fuimos preparados para brindar a los alumnos las mejores herramientas de enseñanza que estén a nuestro alcance, y creo que los niños lo merecen, de lo contrario vamos a reproducir todo lo que recordamos de nuestra escolaridad… y que no nos trae muy gratos recuerdos. ¿Queremos eso para ellos?

De unos de los artículos que se encuentra en el Dossier de Materiales Bibliográficos de Lengua III, escrito por mi profesora, pude extraer lo siguiente: “Hablar de proyectos en el ámbito escolar…, supone un entramado complejísimo de particularidades concepciones, en este caso acerca de la Lengua, la Literatura, la lectura, la escritura, la actividad metalingüística, y primordialmente exige determinado rol docente; el de experto. No sólo experto lector y escritor, sino un especialista capaz de hacerse cargo de la transposición didáctica y la coordinación adecuada y eficiente de las situaciones de enseñanza y aprendizaje, que sepa responder a las necesidades puntuales, que se adecue a su particular interlocutor, que se sitúe a su lado y por encima de este, que acompañe y no dirija desde afuera de manera inaccesible. El proyecto acordado en conjunto por el docente y los alumnos, con una adecuada distribución de tareas, tiempos y espacios de trabajo flexibles, nuevas maneras de evaluar, conforma la modalidad ideal para la enseñanza de la Lengua y la Literatura; pero supone una posición de acompañamiento por parte de la institución y sus agentes muy diferente a la que aún predomina”. El segmento de este artículo titulado: “Algunas precisiones en torno de los proyectos de Lengua” me permitió reflexionar acerca del rol docente, que predomina actualmente en las instituciones, considerado como el único poseedor del conocimiento, y lo que es peor aún, de un conocimiento ya constituido. Que no permite la participación activa de los alumnos, que se sitúa y dirige al grupo desde afuera. Sería interesante comenzar a redefinir este concepto tan tradicional y lejano de “rol docente”, pensándonos principalmente, como acompañantes de un proceso en el cual debemos hacer partícipes a nuestros niños.

Yo sé que el camino de la docencia recién empieza para mí, y que me queda muchísimo por aprender y estudiar todavía, solamente les propongo rever permanentemente nuestra experiencia en el aula e intentar cambiar esta realidad. No nos dejemos manipular por quienes creen que no somos capaces de dar este gran paso.

BIBLIOGRAFÍA

MONZÓN, Gabriela. “Algunas precisiones en torno a los proyectos de lengua” en Dossier de Materiales Bibliográficos, Lengua III. María Grande. 2007.

MONZÓN, Gabriela. “Aportes para la definición del marco teórico de un proyecto alfabetizador” en Dossier de materiales bibliográfico, Lengua III. María Grande. 2007.

GOODMAN, Kenneth S. “El Proceso de Lectura: Consideraciones a través de las Lenguas y del desarrollo”.

SMITH, Frank. “Comprensión de la lectura.”